IRAIA OIARTZABAL, la diseñadora de la belleza natural

Llovió esa tarde a cántaros, empero tenía que llegar. Mientras caminaba, sentía el agua colarse por el hueco que mi falda larga dejaba entre su dobladillo y las botas.

Mal llegué al portal donde habíamos quedado. Entré, desconsolada, tras un hombre de barba blanca, que abrió la puerta con esa honorabilidad con la que las barbas canas pasan delante nuestro, a veces, tras una ráfaga de calma y luz. Había quedado con Iraia Oiartzabal, diseñadora de ropa a medida y alta costura.

A pesar de la tormenta, Iraia apareció en el portal serena, risueña y seca. Su aura había conseguido lo que no había yo logrado, evadir la lluvia  ¿Subimos? me dijo.

Iraia trabaja en un taller del 2º piso de la calle donostiarra Pedro Egaña 5: un estudio con balcón, y con flores, que fueron un regalo. Cursó estudios de Diseño y Moda en Felicidad Duce, Barcelona, y realiza, principalmente, alta costura y ropa a medida.

Su propuesta aboga por recuperar la moda “a la vieja usanza”: su método de trabajo es preguntar, entender, y crear a medida del físico y la historia de la persona. Su empresa está enfocada al empleo de la vieja técnica, la creación de prendas eternas, personales y de calidad. No irrumpe en el estilo de cada persona, las estudia, las conoce y, y a partir de ahí, crea.

Tienes un punto de vista particular pero, ¿qué crees que diferencia, definitivamente, tu trabajo del  resto?
Mi nuevo concepto de la alta costura: ropa hecha a medida, no para eventos, ni pasarela, sino para el día a día.

Por lo tanto, tu trabajo artesanal es tu mejor baza…
Mi prenda de mayor orgullo, por ejemplo, es una falda roja, de pliegues, que la cosí a mano…¡tardé días! Pero quedó preciosa.

Diseñas, haces patrones, coses, creas… ¿hay algo que se te resista?
Lo más duro siempre ha sido realizar fichas técnicas  para la producción en serie. Cuando estaba estudiando, ¡siempre me faltaba un detalle! Sin embargo, espero no tener que trabajar nunca para una franquicia, yo amo hacer ropa a medida, y espero poder vivir siempre de esto.

Recientemente te hemos visto creando una colección de bañadores para el City Street Festival ¿cómo ha sido la experiencia?
¡Genial! Me lo propusieron y, ¡en menos de un mes los tenía! Ha sido un trabajo muy gratificante. Ahora están expuestos en La Perla, ¡y ya me han llegado solicitudes de compra!

Los bañadores eran muy sugerentes, y de varios estilos ¿influyes en tus clientes de alguna manera? ¿les haces decantarse por algún nuevo detalle, corte o estilo, que tú crees que les sentaría bien?
Claro que hago mis aportaciones, pero sólo arriesgo hasta donde me dejan. Nunca fuerzo a nadie a llevar algo a lo que no está acostumbrado.

¿Ni aunque sea “la moda” o “la nueva tendencia”?
A mí, en general, no me gusta mucho seguir ni modas ni tendencias. Las conozco, por supuesto, para poder entender qué me pide la gente cuando se refieren a un modelo de ropa que han visto y saber de qué me están hablando, pero yo a mí misma, por ejemplo ¡nunca me las aplico!  Eso no quiere decir que defienda la anti-moda, que, al final, es la más estricta.  Sugiero que cada uno debe llevar lo que le haga sentir guapa y segura. Hay que vestir con lo que nos hace sentir bien. La naturalidad es lo más bonito. No hay nada peor que, una maravillosa actriz, caminando por la alfombra roja y que, de repente, tira hacia arriba de su vestido palabra de honor  ayyy… ¡Adiós glamour! . Nadie debería llevar una prenda que, por timidez, o falta de costumbre en su uso, le dé problemas.

Entonces, cuáles son tus inspiraciones…
Alexander McQueen, Balmain, Maison Martin Margiela, o  Viktor&Rolf son los que más me influyen, además de Balenciaga, por supuesto
.

Cuéntame alguna anécdota, que seguro, trabajando para tantas personas, las acumulas…
Como todas las prendas tienen una historia personal detrás, ¡tengo siempre algo que contar! Como por ejemplo, cuando me pidieron que crease un vestido de novia para una celebración en una sidrería y claro, ¡el vestido no podía absorber la sidra del suelo! Así que creé un vestido que, lo que llegaba al suelo, era un tul dorado. Es un tejido no absorbente, y el color disimulaba el color que toman los tejidos que rozan el suelo ¡Fue un reto difícil! Pero quedó precioso. En otra ocasión, creé, esta vez, unos vestidos para unas niñas que iban a llevar las arras en una boda. Los vestidos llevaban un pon-pón en el cinturón. La novia, por su parte, que también se vistió conmigo, llevaba un tocado en la cabeza. A una de las niñas le encantó la idea de llevar algo en el pelo: se quitó el cinto, y se lo puso en la cabeza ¡Fue genial! ¡Estaba maravillosa! ¡Eso sí que es talento para la moda en estado puro! Como ves, son anécdotas, pero siempre me sirven para aprender mucho. Aprendo de todos y cada uno de mis trabajos.

En tu perfil de Pinterest tienes un perfil de texturas, ¿te fascinan?
Las texturas crean volumen, y el volumen me inspira en mis diseños. Si tuviese que elegir una textura, mi favorita sería la rugosa.

¿Qué proyectos tienes en perspectiva?
Cuatro de mis vestidos van a dar imagen a modelos en un Certamen de Peluquería de Madrid ahora a primeros de octubre. Además, estaré presente en la Feria de Novias del Hotel Amara Plaza los días 27 y 28 de octubre.

Iraia Oiartzabal, iraiaoiartzabal@gmail.com 618120549

Iraia Oiartzabal,  iraiaoiartzabal@gmail.com   618120549

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