Festivaleando: el 49 Heineken Jazzaldia

Subidubidubeando se ha pasado el 49 Heineken Jazzaldia de San Sebastián. No tenemos largos veranos para llevar todos los días tirantes, cuando menos te lo esperas llega la galerna y te llena el bocata de lomo con piparras de arena, y nos llevamos la palma en mañanas grises al año. Pero oye, a festivales, de los buenos, nadie nos gana.

El Jazzaldia es uno de esos eventos donde se aprecia la flor y la nata del jardín de petunias culturetas de ésta, mi bella ciudad. Así, si digo que me lo pasé pipa repipa en el concierto de Enrico Rava Tribe y Bobby McFerrin (sobre todo en el último de ambos) y que la hija de McFerrin me pareció linda, su canción de “Fever” (ya abrasada por repetición) dulce, y que la steel guitar me sacó un “oh yeah“, habrá más de uno que me tachará de populachera.

Este vídeo del pasado 24 de julio recoge un momento del concierto muy jazzero, pero el disco “SpiritYouAll”  es una vuelta a los orígenes del soul del Sur, y sabe a country al más puro estilo del Mississippi. La sesión fue divertida, chaparrones incluídos, y yo, qué queréis que os diga: me lo pasé estupendamente bien. Echad un vistazo al disco SpiritYouAll…

Y si digo que me sentí “Pretty Woman” viendo L’Orchestre d’Hommes-Orchestres y su número “Cabaret Brise-Jour (around the music of Kurt Weill) no es porque fuese al concierto con peluca y botas de caña y me pagasen por verlo. Es porque pude decir eso de “me he meado en las bragas de gusto” como dijo Vivian al salir de la ópera, y eso que no entendí ni una sola palabra del cabaret en alemán (del francés tampoco, aunque se me hizo más inteligible), como tampoco lo hizo ella. Pero es lo que tiene la música. Y sé que caigo de nuevo en el populismo, al decir que es un lenguaje universal.

A estas alturas ya nadie puede hacerme cambiar de opinión cuando aseguro que el concierto de Dee Dee Bridgewater fue de esos que no se olvidan.  “Once I was laying, now I am singing“… Puso música a sus palabras y diálogos y “nos cantó”, como en las películas, y a mí se me volvió a derretir el invierno de las grises mañanas donostiarras, que llevo grabadas en la nuca en este oscuro mes de Julio. Dee Dee nos hizo ponernos de pié, cantó con pasión, nos deseó lo mejor, agradeció que el director del festival la hubiese traído a Donostia, y nos hizo mover el cucu, algo muy difícil de hacer con los donostiarras (somos más de empuñar el tenedor y levantar el codo).

¡Pero qué garra tiene! Dee Dee I love you!!

Y por último, pero no por ello menos importante, voy a abordar el tema de looks para ir al Heineken Jazzaldia, ya que recibí incluso watchapps preguntándome por este tema.

Como ya tuiteé,

para ir al Heineken Jazzaldia lo que hay que hacer es elegir ropa con la que poder comerte un bocata, tomar refrescos y cervezas y que, si te manchas, no te preocupes.

 

escaleras

Todos los escenarios, en general, aceptan un brillo, un vestido, y un taconazo. Eso lo dejo a gusto de cada una. Pero yo, particularmente, recomiendo no olvidar nunca que la verdadera naturaleza del festival es disfrutar a tope y dejarte llevar por la música y el momento. Así, lleves lo que lleves, mis consejitos son:

Calcetines gordos: para ir a los conciertos de la playa. Llévalos en el bolso. Según bajas a la arena, te los pones. 3 horas bailando como una posesa sobre arena fría y mojada puede causar algún que otro disgusto urinario… Evítalo.

Rebequita: por la noche refresca y en los espacios cerrados el aire acondicionado acecha. Aunque salgas a las 16:00h de la tarde y haga un calor de muerte… Las rebequitas/cazadora vaquera/americana de verano son tus amigas🙂

– Pañuelo para la garganta: lo recomiendo para tod@s. Los conciertos de la noche (incluídos los de la “Trini”) son en horas de relente. Quieta, a la intemperie, la brisa del mar… (otitis, dolor de garganta, mocos… ¿te suena de algo?) Un pañuelo/foulard/pareo para la garganta te mantendrá dentro del juego los 5 días sin afonía.

Pantalón que seque rápido o falda: si llueve, con las piernas al aire vas mejor. Pantalones cortos / faldas / o cosas que sequen rapido son lo mejor (incluso te permiten pasear por la playa de noche, bajo la luz de los focos del escenario de la Zurriola… El fragor de los aplausos al fondo, las olas en tus pies… Lo sé, ¡¡ya estás haciendo planes para venirte el año que viene!!

look_completo2

camiseta_delante

camiseta_detras

Bolso grande (para él y ella) … para meter las chanclas ( y la chaqueta / el pañuelo / los calcetines / las gafas de sol / el móvil / las entradas / el dinero) dentro: Las chanclas, o vas con ellas puestas, o las llevas en el bolso. Si jarrea a mares, te las pones, y salvas tu calzado. En su defecto, un calzado que no se moje, a ser posible.

bolso_detalle
– El chubasquero: lo recomendable es que tengas uno propio pero, si te pillan los monzones en los conciertos de la Trini (como a mí en el de Bobby McFerrin) y vas a cuerpo gentil – consejos vendo para mí no tengo – no te preocupes. Heineken que piensa en verde te regalará un maravilloso chubasquero (que aquí los graciosos les apodan “condones”) que te tapa hasta las rodillas. A mí me ha encantado la prenda. Al señor que estaba delante mío, también. Él guardaba el del año pasado.

He leído mofas y comentarios varios sobre este guardalluvias de plástico pero, yo quiero romper una lanza en su favor, y decirles a los de Heineken, desde mi más humilde posición, que muchas, muchas, muchas gracias. Que caigan chuzos de punta y te tapen de cabeza a rodillas está muy, pero que muy bien. Las tormentas son a la plaza de Trini lo que el mar a la ciudad, y no abandonamos el concierto aunque relampaguee. En este recital del día 24 de julio hubo chubasqueros para todos (no sé en otros). Se distribuyeron de manera rapida, sin mucho escándalo, de forma ordenada, y el concierto siguió como si nada ¡No puede estar mejor pensado!

poncho_balance

Para mí, este chubasquero se ha convertido en un icono del Jazzaldia: bien por los de Heineken ¿Qué parecemos todos condones verdes? ¡Pues que vivan! Habrá que hablar con Durex, a ver si se tiran el moco, y que nos patrocinen otro escenario, que los espónsores nunca están de más. Ahí queda eso… Para que luego digan que si los vascos no “no sé qué” y no “no sé cuántos”… Si somos la hostia, ¡coño!

poncho_tachan

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¡¡ Feliz verano a todas, preciosas!!

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